Michonne apareció en un descampado la misma semana en que Jorge Bergoglio se proclamaba Papa de Roma.
Los ojitos de Michonne se transparentan cuando se transforma. En ese estado diabólico, Michonne solo ve lo que quiere ver. Muerde la mano que le da de comer.
Hubo voces que pidieron trasladarla a Buenos Aires. Un exorcismo para Michonne, dijeron, pero por el momento esas voces no fueron oídas.
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